25 ago 2010

No puedo hacerlo...

Después del parón veraniego, ¡Reinvéntalo vuelve! Y vuelve con la misma intención de hacernos pensar, de conocer otros puntos de vista, de debatir y también, por qué no, de ir cambiando esas cosillas que fallan.

Y precisamente sobre esto último va esta entrada:
Después de escuchar otros tantos "Las cosas van a seguir igual" o "Nada podemos hacer nosotros" que me han soltado este verano, me pregunté cómo puede haber tanto pesimismo, tanta falta de ilusión y de confianza en las propias posibilidades. Pues estaba yo con esto por la cabeza cuando llegó a mis manos un comentario sobre un experimento del psicólogo Martin Seligman. No voy a entrar en detalles que ni yo mismo conozco, pero os dejo un artículo de la Wikipedia que me viene al pelo.


"La Indefensión aprendida , o adquirida, es una condición psicológica en la que un sujeto aprende a creer que está indefenso, que no tiene ningún control sobre la situación en la que se encuentra y que cualquier cosa que haga es inútil. Como resultado, el animal permanece pasivo frente a una situación displacentera o dañina, incluso cuando dispone de la posibilidad real de cambiar estas circunstancias.

La Indefensión aprendida fue postulada por el psicólogo Martin Seligman. Seligman exponía a dos perros, encerrados en sendas jaulas, a descargas eléctricas ocasionales. Uno de los animales tenía la posibilidad de accionar una palanca con el hocico para detener esa descarga, mientras el otro animal no tenía medios para hacerlo. El tiempo de la descarga era igual para ambos, ya que la recibían en el mismo momento, y cuando el primer perro cortaba la electricidad, el otro también dejaba de recibirla. En cualquier caso, el efecto psicológico en ambos animales era muy distinto; mientras el primero mostraba un comportamiento y un ánimo normal, el otro permanecía quieto, lastimoso y asustado, con lo que la importancia de la sensación de control en el estado de ánimo parecía demostrada. Incluso cuando la situación cambiaba para el segundo animal, y ya sí podía controlar las descargas, era incapaz de darse cuenta y seguía recibiendo descargas sin intentar nada para evitarlo."

No nos quedemos recibiendo calambrazos como este pobre perro. Estás tan "indefenso" como tú crees (¿o quieres?) estarlo. Busca soluciones y ponlas en marcha.
¡No nos rindamos antes de intentarlo!




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