Una vez, un hombre, uno cualquiera, quizá podias ser tú, paseaba tranquilamente por la playa a primera hora de la mañana, y, a lo lejos, vió a otro hombre.Según se acercaba a él vió que, de vez en cuando, el hombre que estaba a lo lejos, se agachaba, recogía algo y lo lanzaba al mar. Ya cuando lo tenía mas cerca vió que lo que recogía eran estrellas de mar, atrapadas en la orilla y condenadas a ahogarse, y las devolvía al mar para que pudieran seguir con sus vidas.
Ya cuando el primer hombre, que podías ser tú, alcanzó al que lanzaba las estrellas, le preguntó: ¿Pero para que haces eso? ¿No ves lo grande que es el mundo, con todas las playas que tiene y la cantidad de estrellas que mueren a diario? ¿No te das cuenta que lo que haces no cambia nada?"
El otro hombre, le miró, se agachó, recogio otra estrella y la lanzó al mar. Se giro hacia él y le dijo, mientras señalaba el mar: "¿Ves? Para esa estrella si que ha cambiado algo"
Podíamos decir que la moraleja es "Piensa globalmente, actúa localmente" pero yo prefiero ir mas allá: Toda buena acción tiene buenas consecuencias, aunque quizá no las veamos, aunque para nosotros no cambie nada, para alguien quizá si que lo haga.
Y eso, para mí, es lo realmente importante.
Acebes